
Aprovechamos para ir a ver volcanes y así pude probar, por fin, el kit de canicross/trekking. El kit, del que ya os había hablado hace unos días, está compuesto por un cinturón y una linea de tiro de 2 metros, un extremo se ata al cinturón gracias a un mosquetón y el otro lado va al arnés del perro o en mi caso a la mochila. Si quisiera hacer canicross me faltaría el arnés de tiro pero, como yo sólo corro si me persiguen, de momento se queda en proyecto. Así que, vestidos de esta guisa, nos dirigimos al volcán Santa Margarida en cuyo cráter encontramos una ermita.
Tardamos 3h y 30' ida y vuelta y nos lo pasamos muy bien, no tanto como mi perra, que se lo pasó genial corriendo de aquí para allá y olisqueándolo todo (especialmente las cacas de vaca). Este verano volveremos a repetir los paseos por la montaña (aunque tendré que comprarme un calzado más adecuado)

Para rematar la faena hicimos una barbacoa acompañada de unas cervecitas bien fresquitas. La carne quedó buenísima y eso que era del Mercadona.
Al día siguiente fuimos a ver un poco el pueblo: castillo medieval, iglesia, plaza mayor, varios miradores y aprovechamos para comprar los típicos regalos para la familia. Y así se nos hizo las 17: hora de recoger las maletas, cargar el coche y de volver a Can Fanga.